Conversatorio sobre pedagogía laboral: la visita de Angélica López (Overlap)

Cuando la teoría se hace oficio: la visita de Angélica López y la pedagogía del error

Algunas clases funcionan como una ventana abierta: nos permiten ver cómo la pedagogía vive fuera de los muros de la universidad. La sesión del martes, con la visita de Angélica López —egresada reciente del Grado de Pedagogía y actual gestora de proyectos formativos en Overlap, consultora de formación y marketing— fue exactamente eso: un encuentro donde teoría, experiencia y práctica profesional se trenzaron con naturalidad.

Qué es la pedagogía laboral

Angélica empezó preguntando qué entendíamos por “pedagogía laboral”. Su propia trayectoria ilustra esa respuesta: aunque trabajó con niños en contextos escolares y sociales, no se sentía cómoda en ese ámbito. Esa sensación la llevó a explorar un territorio distinto: el de la formación profesional en empresas.

En Overlap, explicó, la pedagogía laboral se mueve entre formación y consultoría, diseñando programas que permiten capacitar a profesionales ocupados, mejorar su desempeño, impulsar una cultura organizativa y alinear procesos con la estrategia de la empresa. Es un ámbito creativo, aplicado y orientado a resultados, muy distinto de la imagen burocrática que algunos imaginaban.

Muchas de las respuestas al cuestionario de los alumnos/as señalaron precisamente esta sorpresa: la pedagogía laboral no es un trabajo (solo) de oficina, sino un espacio de creación continua, donde investigar, diseñar, simplificar y comunicar son tareas cotidianas.

Angélica contándonos su experiencia en Overlap

Del concepto a la práctica pedagógica: el caso del pensamiento estratégico

La parte más reveladora de su testimonio fue su experiencia al diseñar, desde cero, una formación sobre pensamiento estratégico. Al principio no sabía qué significaba el término. No se detuvo: investigó qué era, para qué servía, qué perfiles lo necesitaban y cómo se aplicaba en la empresa.

Con esa base, construyó un itinerario formativo propio:

  • definió el concepto,
  • estructuró los objetivos con la taxonomía de Bloom,
  • creó contenidos graduales,
  • incorporó técnicas como el DAFO,
  • seleccionó ejemplos reales, 
  • y utilizó IA generativa para recopilar información y referencias fiables.

Subrayó un principio clave de la pedagogía laboral: no basta con transmitir teoría. Los profesionales que contratan los servicios de formación trabajan, tienen poco tiempo y necesitan aplicar lo aprendido al día siguiente. Y ver los beneficios tangibles de esa formación. Por eso su diseño fue práctico, dinámico y accesible. Y la validación fue excepcional: su propuesta se implementó. 

En suma, Los comentarios de ustedes lo captaron así: el rol del pedagogo-líder no es solo "enseñar". Es "diseñar", "gestionar" y "evaluar". Su labor implica "planificación estratégica, toma de decisiones y acompañamiento personal", que son, palabra por palabra, las competencias centrales de nuestro curso. Visteis al pedagogo como un "agente clave para el desarrollo humano y organizacional" que "guía, motiva y desarrolla el potencial de otros".

Pero la reflexión más profunda que surgió en la clase fue la del pedagogo como un "adaptador universal". Varios tocaron este punto en sus respuestas al cuestionario: la verdadera habilidad del pedagogo no es saber de un tema, sino saber cómo estructurar el proceso de aprendizaje de cualquier tema. Y ustedes destacaron que Angélica "combinó la teoría con la práctica, utilizando herramientas como la taxonomía de Bloom" para diseñar su formación.

Así lo define una de ustedes: hablando de la "esencia de nuestra profesión": "he aprendido a que las pedagogas somos personas capaces de crear cualquier formación, ya sea un tema del que somos expertas o un tema del que no sepamos absolutamente nada, pero siendo curiosas, (in)formándonos podemos crear cosas maravillosas".

Vocaciones, dudas y horizontes

La sesión generó resonancias distintas según los intereses de cada uno. Para quienes ya se orientaban a la pedagogía laboral, fue motivadora y esclarecedora. Para quienes prefieren la escuela, abrió perspectivas sobre las múltiples identidades profesionales posibles. Y para un grupo significativo, dejó una idea que aparece una y otra vez: nadie empieza sabiendo. Todos podemos ser, como decía Peter Senge, una organización que aprende. 

El inicio profesional está lleno de incertidumbre, pero también de descubrimiento. La historia de Angélica no oculta esa tensión: la convierte en aprendizaje. Y qué es la pedagogía sino eso: el arte de ayudar a aprender. 

Pero estoy perdiendo el hilo... lo interesante de la charla de Angélica es que funcionó como un "test de valores" profesional. No solo informó, sino que nos obligó a cada uno a posicionaros. Vimos claramente cómo la clase se situó en una encrucijada vocacional, y ambos caminos son igualmente valiosos:

  • Camino 1: La afirmación. Para un grupo de nosotros, la sesión fue una revelación, una confirmación rotunda. Comentarios como: "desde el año pasado tengo claro que es el ámbito que me gusta y al que me quiero dedicar", "me quiero dedicar a la Pedagogía Laboral", o "ha aumentado mi motivación y curiosidad por el ámbito de la pedagogía laboral". Para Javi, el compañero que precisamente va a realizar sus prácticas en Overlap, la visita de Angélica fue una conexión directa, útil y un "plus" de motivación.
  • Camino 2: La Reafirmación (en la dirección opuesta). Para otros, la charla fue igual de valiosa, pero por la razón contraria: reforzó su vocación escolar o social. Y esto, en un proceso de formación, es tan importante como descubrir un nuevo camino. Las reflexiones fueron honestas y claras: "la verdad que el ámbito laboral no me interesa mucho", o "la pedagogía laboral no me ha llamado la atención en ningún momento del grado y sigue siendo así". La razón clave que emergió fue la percepción de un "mundo tan competitivo", lo que llevó a conclusiones como "me ha reafirmando mi inclinación hacia lo escolar".

Aquí radica un valor de la sesión. El objetivo de Angélica no era "vender" la pedagogía laboral, sino actuar como un espejo profesional. Como dijo una compañera, "valoro la oportunidad que le brinda a mis compañeros que no les gusta el ámbito escolar". Y como resumió otra, la sesión "ha abierto camino a personas que van a realizar las prácticas en pedagogía laboral".

El error como aliado: improvisación teatral y liderazgo

La segunda parte de la clase, dirigida por Malena, enlazó con este espíritu. La improvisación teatral funciona como una pedagogía del liderazgo: obligó a soltar la vergüenza, activar la escucha y sostener el “sí, y…” más que el “no, pero…”.

Malena pensándonos con alegría

De-solemnizar el error —verlo como tránsito, como experiencia, no como fracaso— fue uno de los aprendizajes más repetidos en el cuestionario. Entendimos bien que trabajar el cuerpo, la expresividad y la reacción inmediata no es solo una técnica escénica, sino una competencia para liderar, colaborar y comunicarse sin bloqueo. Mucho tenemos los pedagogos/as que aprender de la gente del teatro. 

Nuestras valientes Ludmila, Andrea (G.), Mer y Nora, en su flow

Conclusión: La huella que queda... seguimos avanzando como Organización que aprende

La sesión del martes nos enseñó, gracias a Angélica y Malena, y también gracias a la capacidad de análisis que mostraron en el test, que el liderazgo pedagógico es un equilibrio. Implica tener la visión estratégica para "crear cosas maravillosas" y, al mismo tiempo, la humildad (Jim Collins) para saber que "nadie empieza sabiendo hacer todo". Que hay que preguntar al que sabe, cuando no sabes algo. Y saber escuchar el valor que cada quien aporta en una organización. 

Cierro este análisis con las ideas más potentes que anotaron ustedes en el cuestionario: 

  • Hemos aprendido que "no es tan importante lo que sabes sino lo que puedes aprender".
  • Que nuestra formación "nos da la posibilidad" de estar donde queramos, y "queda en nosotras el querer hacer de ella algo que sea útil".

Y, finalmente, la mejor prueba de que el liderazgo educativo funciona es una reflexión sobre nuestro proceso. Una de ustedes escribió esto, y no se me ocurre mejor cierre para este post y para la lección de la semana:

"Trayendo a Angélica de Overlap y contarnos cómo lleva la teoría a la práctica para mí significa que la organización realmente nos escucha y le importa que aprendamos de ejemplos reales y aplicables, lo cual en el fondo, esta actitud de responder rápido a lo que nos interesa es justo de lo que habla la teoría de un buen liderazgo educativo: crear un espacio donde todos enseñan y todos aprenden."

No lo podría haber dicho mejor. Sigamos creando ese espacio. En esta clase dimos un paso más como organización: hicimos que el "afuera" nos visitara. Como argumenta el científico más emblemático de nuestra cultura hispana, el biológo Maturana, todo organismo se construye en relación con su capacidad para reinventarse a partir de la invasión de lo externo, del afuera. Maturana se refiere a los procesos mitocondriales de las células, pero aplica igual a una organización. Empezamos a abrir nuestras puertas y a pensarnos desde el mundo, no solo desde el aula. 

Nota. Este artículo ha sido elaborado según el siguiente proceso:

1.  El análisis cruzado de ChatGPt, Geminai y DeepSeek de las respuestas que ofrecieron los alumnos/as al cuestionario final de la clase. 

2. La integración de los apuntes de Lucía España, Arisbe, Laura Rodríguez y María Vetas del conversatorio con Angélica. Esos apuntes pueden consultarse aquí

3. Y todo ese flujo integrado y sintetizado, en diferentes etapas, fue editado por mí, con mucho cariño, vinculándolo con el curso y con mi propia mirada y aprecio por lo que estamos viviendo. Tiene, sin duda, un sesgo positivo, que podemos ir matizando (y cuestionando) también en próximos test. 

4. Finalmente, integré las fotos, tomadas por el equipo de nuestros etnógrafos fotográficos: Gonzalo, Annika, Susana, Sandra, Dámaris y Emily (me dejo alguien?): Aquí las fotos

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